viernes, 6 de octubre de 2023


MARTÍNEZ

            Con el paso de los años la memoria se nos vuelve frágil, no obstante, quiero recordar que el día 6 de octubre se cumplen diez años desde que Martínez se nos fue. Aprovechando esta efeméride, voy a recuperar el homenaje particular que le hicimos allá por 2013 para clausurar las X Jornadas para la Recuperación para la Memoria Histórica, hoy día también durmiendo el sueño de los justos.

            Tu apellido era MARTÍNEZ. De nombre te pusieron José Antonio, muy en boga en la época que viniste al mundo en tu querido Santa Marta, sin embargo, casi nadie te llamaba así, para todos eras MARTÍNEZ, sin don ni din, que todos conocemos el refrán, maestro y educador de niños y jóvenes. Naciste el lunes 21 de julio de 1952. Ese mes, engrosaron el padrón santamartense dieciséis niños más, una barbaridad, si tenemos en cuenta que, en todo el año 2022, hubo treinta nacimientos en total.  El pueblo se aprestaba a celebrar la feria con emoción contenida a causa de los constantes apagones que se producían.


 

Recuerdo a tu padre, Antonio Martínez y a tu madre, Aurelia Portillo, despachando la mejor pringue colorá en el comercio de la calle Almendral. Mis recuerdos vuelan a comienzos de los setenta, cuando volvías al pueblo, ya cursando los estudios de magisterio. Era un tiempo de una sociedad que salía del anquilosamiento autárquico, muy necesitada de divertirse y olvidar la rigidez de las costumbres. Entonces aparecisteis los estudiantes. Los más atrevidos, como tú, con la capa charra, mientras que otros se dejaban crecer las melenas —los pelúos, decían los mayores—, trayendo un viento fresco que revolucionó y contagió con su alegría y ganas de vivir a la juventud santamarteña. Nuestra amistad se fraguó un poco después.

            Siempre fuiste un «enrea». No conforme con ejercer de maestro fundaste la imprenta Franvisa, con tu socio y amigo Francis Sara. Otro de tus pasatiempos favoritos eran los crucigramas y jeroglíficos, los cuales no tenían secretos para ti. De ellos extraías enseñanzas que aplicabas a tus alumnos, como aquel famoso en el que se veía una U mayúscula dentro de un cuadro vacío: ¿Cómo conseguiste adivinarlo? Uso la mente. Nada más y nada menos.

           

U

 

A pesar de la frenética actividad que desarrollabas —clases, imprenta, manualidades, pirograbado…— no podemos olvidar lo que te gustaba tomar las copitas con los amigos. Durante mucho tiempo, al caer la tarde, siempre eras el primero en llegar a nuestra tertulia diaria en el Bar España. Luego iban llegando Alfredo Vozmediano, Manuel Mª Cano, Tomás Gutiérrez, Eduardo Gamero y algunos más, que, ocasionalmente, se unían a la cuadrilla. El tema variaba según el día, lo que nunca perdimos fue la libertad para hablar sin tapujos. Llevados por la pasión que sentíamos por nuestro pueblo, presentamos al Ayuntamiento un escrito en el que proponíamos a MARTÍNEZ como CRONISTA OFICIAL de la villa, considerando que había hecho méritos suficientes para ello:

  Reunidos alrededor de unas copas del caluroso y agradable vino del «TURRA», en el histórico BAR ESPAÑA, un grupo de ciudadanos, sensibilizados y concienciados de que: «Recordar la historia para aprender de ella es lo que nos ayuda a construir nuestro futuro». Mentalizados de que somos una parte de esa historia pasada, presente y futura:

   SOLICITAMOS los abajo firmantes el día 25 de enero de 1999 al señor
Alcalde y al Pleno del Ayuntamiento la creación de la figura de un CRONISTA Y ARCHIVERO, para que recupere, cuide, guarde y vigile lo que se pueda adquirir de nuestra historia pasada, la que tenemos en nuestro presente y la que vayamos generando para el futuro.

   Los abajo firmantes creemos que es importante la creación de esta figura por parte del Ayuntamiento. Por ello, proponemos a D. José Antonio Martínez Portillo, preocupado por todo lo referente a nuestra historia, como ha demostrado a lo largo del tiempo.

   Esperando de Vds. que la solicitud que realizamos le den la importancia que nosotros le damos y con la convicción que será tenida en cuenta.

   Volvemos a reiterar la reunión, siendo las 21 horas del día 25 de enero de 1999 en el Bar España.

            Los que rubricamos la petición fuimos: Alfredo Vozmediano Sánchez, Juan José Troyano Matrán, Julio Hernández Villena, Antonio Cintas Físico, Tomás Gutiérrez Gutiérrez, Manuel María Cano Buenavida, Eduardo Gamero Rodríguez, Francisco Noriego Gallego, Manuel Muñoz Nieto, Juan José García Sanjuán, Juan Sahagún Muñido, Juan Manuel García Gordillo, Francisco Durán García, el propio Martínez y el que suscribe, Manuel Pintor Utrero.



A pesar del interés mostrado por los políticos, la burocracia nos jugó una mala pasada, ya que, al parecer, esa figura no se contemplaba en el organigrama del consistorio local, por lo que nuestra petición fue rechazada. A pesar de la lógica decepción, continuaste buscando nuestras raíces e inculcándome la afición por rebuscar en la historia de esta villa.

Otro de los legados que has dejado ha sido la modernización de la revista de feria. Desde aquellos libritos de tamaño cuartilla en el que, invariablemente, aparecía un enorme sol sonriente, firmadas, además, con tu acrónimo: MARPO. De la misma forma que te sacaste de la manga las FOTOS PARA EL RECUERDO. Año tras año, la primera ojeada al libro era para ver las viejas fotografías guardadas con esmero en las latas de dulce de membrillo. El afán de perfeccionamiento te hacía cometer pequeños errores tipográficos, salvados siempre con una sonrisa y una disculpa.




Fuiste presidente del Casino, el famoso Círculo de Cascorro, en el tiempo del cambio, introduciendo nuevos diarios hasta entonces vetados. En 1983, junto a otros pioneros, impulsasteis el primer carnaval infantil en la sociedad. Aquello fue todo un acontecimiento. Esos niños, y las madres, que ya van cumpliendo los cincuenta, no se les olvidará nunca la revolución que supuso, tanto fue así que el año siguiente la Corporación municipal tomó cartas en el asunto y todo el pueblo se echó a la calle, no importaba el disfraz.

Colaboraste con los diferentes gobernantes que han ocupado la poltrona municipal, fueran cuales fueran sus colores, porque los únicos colores que siempre defendiste fueron el verde, amarillo y rojo de la bandera de Santa Marta. De hecho, al igual que Fernando Ónega le escribía los discursos a Suárez —puedo prometer y prometo—, tú le redactabas los escritos a algún que otro alcalde.

Fernando Pérez Marqués, junto con Valentín Catena, escarbando en diferentes archivos, diseñó el escudo de Santa Marta, no obstante, tú fuiste el que le diste el tono y los matices que hacen que luzca imperecedero, y que tus nietos puedan decir con orgullo que el blasón santamartense lo pintó su abuelo Martínez, tal y como me expresaste en muchas ocasiones.


El 10 de mayo de 2013, con ocasión de la presentación en el Instituto de nuestro libro Sueños rotos, comimos en La Talega. ¡Quién nos iba a decir que sería la última contigo! Desde entonces, en bastantes ocasiones, nos hemos reunido en torno a la mesa José Jerónimo Rodríguez, Sebastián Merino, Fernando García, Paco Mendoza, Paco Rodríguez, Antonio Nieto, Félix Núñez… Lo primero que hacíamos era brindar con una copa de vino, incluyendo una para ti, que dejábamos en el centro, sintiendo que, a pesar de tu ausencia, seguías presente.



 Me hubiera gustado decirte estas cosas antes, pero parece que tenías prisa por preparar una caldereta con algunos de los amigos que también nos han dejado. Julián Cansado, Manolo Meleno, Saturio Macías, Paco Noriego, además de tus compañeros Ricardo Ríos y Antonio Porras, claro que el guiso no estaría completo sin el aderezo importantísimo de los chistes y chascarrillos de tu consuegro Manolo «Aguza».

Siempre te recordaremos con ese eterno bigote y las gafas Ray-Ban de aviador americano. Diez años han pasado ya. Los recuerdos se difuminan con el tiempo, sin embargo, para los que tuvimos la suerte de conocerte, nunca olvidaremos tu alegría y ganas de vivir.

P.D. ¡Ah! se me olvidaba. Al poco de tu partida hubo movimientos encaminados a dedicarte una calle, pero aquello no fructificó —ten en cuenta que naciste en Santa Marta—, pero bueno, por lo menos se hizo justicia denominando el Centro Joven con tu nombre y apellidos.

                                                                                                Manuel Pintor Utrero



 

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